Cada vaca anotada es una pieza de algo más grande. Hoy casi no hay datos sobre el ganado de nuestro trópico. Creemos que eso puede cambiar, y que puede cambiar desde aquí.
Soñamos con un país donde el ganadero de Dajabón y la investigadora de Santo Domingo miren los mismos números. Donde sepamos qué animales rinden mejor bajo nuestro sol, cómo cuidarlos mejor y cómo llevar leche más segura a cada mesa dominicana.
No lo tenemos todo resuelto, y no lo vamos a hacer solos. Pero si cada finca aporta un poco, lo que aprendemos juntos puede volver al campo y hacer más fuerte a todo el país.